Solidaridad, libertad y democracia
Estos son los principales lemas de nuestro encuentro
Solidaridad, libertad y democracia en la educación como fuerza de cambio social ante los desafíos globales
Durante el Congreso queremos subrayar que la educación basada en los valores de Freinet es una verdadera herramienta de transformación social. La solidaridad, la libertad y la democracia en la educación se convierten en la fuerza gracias a la cual las escuelas pueden responder a las crisis mundiales, construir sociedades justas y pacíficas y preparar a los participantes de la educación para modelar activamente el mundo en el que viven.
En el encuentro internacional de maestros y educadores, RIDEF 2026, queremos expresar claramente la importancia de estos valores – ¡juntos y en solidaridad por la libertad y la democracia!
Solidaridad - Libertad - Democracia
Son fundamentos esenciales tanto para la educación como para el desarrollo de las comunidades escolares en todo el mundo. Encuentran su justificación en la pedagogía de Célestin Freinet, en la literatura y en la investigación. Freinet creía que la escuela debía ser un lugar lleno de confianza y cooperación, donde los miembros de la comunidad escolar pudieran desarrollarse como personas libres, con pensamiento crítico, y como ciudadanos y ciudadanas activos.
Solidaridad en la educación
La educación contemporánea, especialmente en el contexto internacional, se centra en la inclusión y el apoyo a personas de diferentes orígenes. La solidaridad fue el fundamento del proceso educativo según Freinet – sus métodos, como el trabajo en equipo y la organización colectiva del trabajo en clase, permitían la interacción directa, el intercambio de experiencias y la construcción de la confianza. La cooperación, el compartir conocimientos y la ayuda mutua favorecían la creación de una comunidad de aprendizaje en un espíritu de solidaridad.
Los desafíos actuales, como la guerra en Ucrania o los conflictos en Asia y África, ponen de relieve la importancia de la solidaridad en la educación para defender la libertad y el derecho a vivir en paz. La vida cotidiana segura de niños, jóvenes y adultos debe ser una prioridad, y los docentes no pueden permanecer indiferentes ante la violación de los derechos de los niños a la educación y al desarrollo (Convención sobre los Derechos del Niño). Un ejemplo de ello es la presencia de más de 150.000 alumnos refugiados de Ucrania en las escuelas polacas – su integración y apoyo constituyen hoy un elemento esencial del trabajo cotidiano de los docentes y de toda la comunidad escolar.
Libertad en la educación
Freinet rechazaba el estilo de enseñanza autoritario, postulando que los participantes de la educación debían tener derecho a tomar decisiones sobre su propio proceso de aprendizaje. La libertad en su pedagogía significaba experimentar de manera independiente, descubrir y adquirir conocimientos, así como asumir la responsabilidad de las propias decisiones. Este enfoque desarrollaba habilidades de pensamiento crítico, creatividad y capacidad para resolver problemas de manera innovadora, lo cual también confirman las investigaciones contemporáneas (Arum, Roksa, 2011).
Democracia en la educación
La democracia es un elemento clave de la pedagogía de Freinet. La escuela debe preparar a los estudiantes para una participación activa y consciente en la sociedad. La toma de decisiones, la resolución de conflictos y la cooperación dentro de la comunidad escolar desarrollan las competencias necesarias para comprometerse con la vida cívica en la edad adulta. Las escuelas que respetan los principios democráticos crean un entorno que favorece el desarrollo tanto de los estudiantes como de los docentes y, en un contexto más amplio, de comunidades pacíficas y justas.
La educación como fuerza de cambio social
La educación se convierte en una fuerza de cambio social cuando las escuelas crean un espacio de solidaridad, libertad y democracia. La participación de todos los miembros de la comunidad escolar en la toma de decisiones, la resolución conjunta de problemas y la realización de proyectos sociales transforma la escuela en un laboratorio de vida social. De este modo, los estudiantes adquieren competencias de cooperación, empatía y responsabilidad hacia el mundo, y las escuelas se convierten en lugares que responden a los desafíos globales y preparan a las comunidades para una convivencia pacífica.